Oración y Catequesis
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La oración es la base de nuestra relación con Dios; sin la oración, corremos el riesgo de nunca conocer a nuestro señor profundamente.
La oracíon se define en la siguiente manera:
Según el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 2559), la oración es-
"La elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes."
Tambien se puede definir en dos otras maneras:
Un Encuentro de Amores: Es el encuentro de la sed de Dios de amarnos con la sed del hombre de ser amado. Dios nos busca y se revela; la oración es nuestra respuesta a esa iniciativa divina, un diálogo personal y amoroso.
Alianza y Comunión: Es la relación viva de los hijos de Dios con la Santísima Trinidad - Con el Padre, que es infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo.
¿Cuales son las tres expresiones fundamentales de la oración?
Nuestra tradición distingue tres modos principales de expresar la oración, que involucran a todas las personas:
Oración Vocal:
¿Qué es? La utilización de palabras formuladas (ya sean oraciones aprendidas de memoria, como el Padrenuestro, el Ave María o el Rosario) o palabras espontáneas.
Su Propósito: Dar un ancla a la oración, permitiendo que la persona se centre y dé cuerpo a su fe.
Meditación:
¿Qué es?: Una búsqueda que hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo. Consiste en reflexionar sobre un texto sagrado o que trata de temas sagrados (la Biblia, el catecismo, Libros de devoción), una imagen, o un misterio de la fe para profundizar en las convicciones y fortalecer la voluntad de seguir a Cristo.
Su Propósito: Interiorizar la Palabra de Dios y aplicarla a la vida.
Oración Contemplativa:
Qué es: La forma más simple e intensa. Es una mirada de fe fijada en Jesús, un amor silencioso. Es el encuentro más íntimo con Dios, un don de la gracia en el que el orante experimenta la presencia de Dios sin necesidad de conceptos ni palabras.
Propósito: La unión con la oración de Cristo.
Los Cinco Tipos de Oración (Fines)
El Catecismo también identifica cinco propósitos o formas de la oración cristiana:
Bendición y Adoración: Reconocimiento humilde de que Dios es el Creador y nosotros sus criaturas. La adoración es el reconocimiento de la grandeza y la santidad de Dios.
Oración de Petición (Súplica): Presentar a Dios nuestras necesidades (materiales o espirituales), nuestros deseos, y pedir el perdón por nuestros pecados.
Oración de Intercesión: Pedir por otros, conformándose a la oración de Jesús, que intercede por todos los hombres, especialmente por los pecadores.
Oración de Acción de Gracias: Dar gracias a Dios por sus beneficios y dones en todos los momentos de la vida, y en la Eucaristía, que es el sacrificio de Acción de Gracias por excelencia.
Oración de Alabanza: Alabar a Dios simplemente porque Él es. Le cantamos gloria por Sí mismo, más allá de lo que hace o nos da. Es la forma más desinteresada de la oración.
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Para orar como nos indica el Catecismo y la tradición de la Iglesia, debemos:
Adorar a Dios y reconocer su grandeza.
Pedir perdón con humildad.
Dar gracias por sus dones.
Suplicar nuestras necesidades y las de los demás, siguiendo el modelo del “Padre nuestro”.
Invocar al Espíritu Santo para que guíe nuestra oración.
Participar en la liturgia y la oración comunitaria (La Santa Misa y Adoración, por ejemplo).
Utilizar métodos estructurados (como los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola) y mantener hábitos diarios de oración.
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El crecimiento en la vida de oración no es un talento innato sino una disciplina que la Iglesia ha descrito como “el misterioso encuentro” entre Dios que llama y el fiel que responde. Para profundizar este encuentro es necesario combinar actitud interior, prácticas concretas y apoyo comunitario.
Actitud Interior:
Orar con la mente y el corazón
La oración es una acción recíproca que involucra palabras y actos del corazón a lo largo de toda la historia de la salvación. Por eso la oración auténtica parte de la adoración y se abre a la contrición, la acción de gracias y la súplica
Prácticas Concretas:
Establecer un horario fijo:
Dedicar al menos diez minutos - una hora cada mañana o noche a la oración personal.
Practicar la Lectio Divina
Leer un pasaje bíblico, meditarlo, orar sobre él y contemplar su aplicación personal. Este método es recomendado por la Iglesia como “una forma de profundizar la relación con la Palabra de Dios”’
Buscar dirección espiritual y retiros
La dirección ayuda a discernir los movimientos del Espíritu y a integrar la oración a la vida cotidiana.
Asistir a la Misa frecuentemente
La Eucaristía es “fuente y cumbre de toda la vida cristiana” y fortalece la oración personal.
Cultivar la oración comunitaria
Unirse a grupos de oración, a la oración del pueblo en la parroquia o orar con tu familia.
Apoyo comunitario:
La oración personal se inserta en la oración del Pueblo de Dios: la Misa, la Liturgia de las Horas y los sacramentos “reviven el espíritu de conversión y contribuyen a la remisión de los pecados”
Sacramento de la Reconciliación: La confesión frecuente “nos permite tocar la grandeza de la misericordia de Dios” y renueva la energía para la oración.
Participación en la vida parroquial: Asistir a la Misa dominical, a los grupos de estudio bíblico y a los retiros parroquiales mantiene la oración en el ritmo del año litúrgico.
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La raíz de la palabra catequesis es griega (katekhesis), que significa “hacer resonar”. El fin de la catequesis es hacer que la palabra de Dios (Jesucristo) resuena en nuestras almas atravez de educarnos en la fe católica, transmitiendo la fe al que lo recibe y transformando su vida.
¿Que contiene la catequesis?
La catequesis se centra en transmitir la doctrina de la Igelsia, basandose en la Sagrada Escritura, Tradición, el Magisterio de la Igleisa y la vida liturgica.
Para profundizar en la catequesis de tu fe, averigua si en tu parroquia o en alguna parroquia cercana se ofrecen estudios bíblicos o del Catecismo. Además, puedes comprar un Catecismo y empezar a leerlo por tu cuenta. También hay planes de lectura diarios disponibles en internet que pueden ayudar a hacer más manejable recorrer el Catecismo. Asimismo, más abajo hay recursos sobre cómo catequizarte mejor.
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Para crecer en la fe, es fundamental unir la oración (ya tratada antes) con el estudio. Se debe estudiar:
1) La Biblia:
Para crecer en la fe, es esencial conocer a Dios y su interacción con el hombre a través de la historia de la salvación, lo cual se logra principalmente con el estudio de las Sagradas Escrituras.
Busca un plan de estudio bíblico en línea o únete a un grupo de estudio bíblico en tu parroquia o en una cercana para conocer mejor la palabra de Dios e ir integrando la visión de Dios sobre la realidad con la tuya.
2) El Catecismo:
También es fundamental comprender el magisterio de la Iglesia y sus dogmas, para entender por qué profesamos lo que profesamos en el Credo y qué no puede ser considerado cristianismo auténtico y por qué.
3) Historia de la Iglesia:
Es crucial conocer la historia de la Iglesia, especialmente su historia en tu zona, con sus devociones, santos y figuras principales. Se debe hacer esto para ser parte más plenamente de tu iglesia local y adoptar su identidad. Esto es importante para integrar una comprensión de cómo se ha ido desarrollando la Iglesia en la historia.
Nuestros Recursos:
Una introducción a la catequesis: ¿Qué es la catequesis?
Una introducción a la catequesis: La catequesis en acción
Una introducción a la catequesis: Ejemplo de Plan de Clase
Planes de estudio de la Santa Biblia y el Catecismo:
De los misioneros digitales
Del Coming Home Network (estudio incluye ambos la Biblia y el Catecismo, simplemente debes inscribirte para recibir el PDF gratis)